Cada vez que subía una historia mostrando que estaba trabajando en España o en Portugal, había una pregunta que se repetía constantemente: ¿Cómo hiciste para trabajar de lo tuyo en otro país?
Al principio, no tenía una respuesta clara. Realmente, ni yo sabía cómo había hecho jajaj.
Después de recibir esta pregunta muchas veces, empecé a pensarlo en serio. ¿Qué hice? ¿Qué pasos seguí? ¿Cuáles creo que fueron las claves para lograrlo?
Y, aunque todavía no sé exactamente cuál fue la clave, traté de ser lo más detallista posible al contarles mi recorrido.
Paso 1: Evalué mi portfolio
Primero que nada, fui muy honesta conmigo misma: ¿cómo se veía mi portfolio? Con los trabajos que tenía hechos, ¿a qué rubros podía apuntar y cómo tenía que mostrarlos? No tenía sentido mandar mails a lugares con los que soñaba trabajar si mi portfolio no estaba a la altura. Tenía que ser muy estratégica con las puertas que tocaba, principalmente porque cuando uno emigra está muy expuesto y la frustración puede ser un golpe difícil de sobrepasar.
Paso 2: Confié en mi trabajo
Otro punto muy importante fue aprender a confiar en mi trabajo, a contarlo y mostrarlo orgullosamente. Realmente, nunca sabés con quién estás hablando.
Paso 3: El networking cara a cara fue más efectivo que emails fríos
Después me enfrenté a la realidad: recién llegaba a un país donde se hablaba otro idioma y donde nadie me conocía. Era muy difícil que alguien me contratara a través de un correo en frío.
Así que empecé a salir de casa, a llevar mis tarjetas y a entrar a los locales. Hay algo de la energía de las personas que solo se ve cuando uno está frente a frente. Muy rápido me daba cuenta de si realmente le interesaba mi servicio o no. Así empecé a entender qué cosas tenía que hacer o decir frente a cada situación. A darme cuenta de si la persona con la que hablaba tenía poder de decisión sobre mi contratación, o si necesitaba conectarme con alguien en una posición que pudiera evaluar mi trabajo realmente.
Aprendí a pedir contactos. Cuando detectaba que hablaba con alguien que no podía decidir, le pedía el correo del dueño o del departamento de marketing. Aprendí a ser caradura y un poco hincha pelotas. Así llegó mi primer cliente en Portugal.
Paso 4: Entendí profundamente el rubro
Otro punto muy importante fue meterme en el rubro al que yo quería entrar. Por ejemplo, si te interesa el mundo del café, puede ser yendo a catas, tomando cursos o yendo mucho a una misma cafetería. Cualquiera de estas maneras te va a ayudar a entender cómo se mueve el mundo con el que querés trabajar, y eso también te hace mejor fotógrafo. Porque entendés los códigos, entendés qué cosas son parte del proceso y se pueden mostrar.
Después de los primeros clientes, fue más fácil llegar por recomendación a nuevos clientes.
Paso 5: Trabajé con una agencia
A los seis meses de haber llegado, apareció la oportunidad de trabajar con una agencia y eso cambió rotundamente mi trabajo. Apliqué a un trabajo como hacía años no había hecho: envié mi CV y mi portfolio, tuve una entrevista y mi portfolio era exactamente lo que estaban buscando.
Empecé a trabajar para un proyecto en España a nivel nacional, con muchísimo volumen de trabajo mientras mantenía a mis clientes recurrentes.
Trabajar para un cliente tan grande como la Guía Repsol me abrió muchas puertas. Conocí a chefs, a dueños de restaurantes míticos de Madrid, me permitió viajar por España y entender desde adentro la gastronomía española.
Siendo honesta, yo tenía un poco de prejuicio con las agencias, pero el volumen de trabajo y la estabilidad que te da trabajar con ellas es increíble.
Paso 6: Los colegas también me abrieron puertas
Los colegas también son una gran fuente de trabajo. En mi experiencia, muchos de mis colegas me abrieron muchísimas puertas, pero eso es un capítulo aparte.
La realidad: No es solo suerte
Podría decir que tuve suerte, pero realmente hice muchas cosas antes de estar en el lugar indicado, en el momento indicado. Muchas veces tenemos que hacer cosas de las que no vemos el resultado inmediato: mejorar el portfolio, entrar a un local, mandar un mail, ir a una cata, hablar con alguien, pero que son parte del camino. Y probablemente solo un 10 % de lo que hagamos marque realmente la diferencia en nuestro trabajo.