Fotografía gastronómica Restaurantes

Cómo planificar una sesión de fotografía para un restaurante

Cómo elegir los platos, organizar los tiempos y definir qué imágenes hacer en una sesión de fotografía gastronómica. Un caso real realizado para Guía Repsol en El Quenco de Pepa, Madrid.

Tomates fotografiados para El Quenco de Pepa durante una sesión de fotografía gastronómica para Guía Repsol en Madrid.

El Quenco de Pepa: un caso real de fotografía gastronómica

Este fue un proyecto para la Guía Repsol en Madrid. En este caso partíamos de un brief bastante claro, definido previamente por la agencia: necesitábamos fotografiar la fachada del restaurante, el espacio y una selección de los platos más representativos de su cocina.

Uno de los primeros pasos de una producción gastronómica es justamente ese: decidir qué platos vamos a fotografiar. No necesariamente tienen que ser los más complejos o llamativos visualmente, sino los que mejor representan al restaurante.

En El Quenco de Pepa, Pepa lo tenía clarísimo. El tomate podía parecer una elección simple, pero es el producto que mejor representaba su cocina. Así que decidimos convertirlo en uno de los protagonistas de la sesión y acompañarlo con otros tres platos de la carta.

Cómo elegir qué platos fotografiar

Cuando planifico una sesión de fotografía para un restaurante, prefiero pensar primero qué queremos contar antes de decidir cuantas horas va a durar la sesión, por ende,cuántos platos vamos a fotografiar.

No siempre los platos más llamativos son los que mejor representan un lugar. Puede ser una receta característica de la casa, un ingrediente que tenga un peso especial dentro de su cocina o, como pasó en El Quenco de Pepa, un producto aparentemente tan sencillo como un tomate.

La selección debería permitir que alguien que todavía no conoce el restaurante pueda empezar a entender su propuesta a través del contenido.

¿Cuántos platos conviene fotografiar en una sesión?

La cantidad de platos tiene que ser razonable para el tiempo que tenemos disponible.

Intentar fotografiar demasiados en pocas horas generalmente significa dedicarle menos tiempo a cada uno y perder variedad dentro de las imágenes. Por eso, antes de cada producción, prefiero definir qué necesitamos comunicar y seleccionar a partir de ahí los platos que realmente vale la pena fotografiar.

Esta era una sesión corta, así que trabajamos con cuatro platos: dos entradas y dos principales. Si hubiéramos tenido un ratito mas, hubiera sido ideal agregar un postre

En una producción más extensa, idealmente sumaría mas cantidad de platos y obviamente algú postre para tener una representación más completa de la carta. Y si el restaurante tiene una propuesta de bebidas importante  como café, vinos o coctelería, también reservaría una parte de la producción para ellas.

No se trata necesariamente de fotografiar toda la carta, sino de construir una selección que permita entender el restaurante.

Qué fotografías hacer de cada plato

Una misma preparación puede dar lugar a imágenes muy diferentes.

Por cada plato intento generar distintos tipos de fotografías para que el restaurante tenga variedad a la hora de utilizar el material.

Así, cuatro platos no significan solamente cuatro fotografías. La idea es construir diferentes imágenes alrededor de cada uno y conseguir un banco de contenido mucho más versátil.

Fotografías con contexto

Empiezo normalmente por fotografías más abiertas, donde el plato aparece dentro de su contexto.

Me interesa que se vea la mesa, parte del espacio o algún elemento que nos permita entender dónde estamos. La comida sigue siendo protagonista, pero la fotografía empieza también a contar algo sobre el restaurante y su identidad.

Una fotografía centrada en el plato

Después busco una imagen donde podamos entender claramente la preparación y su presentación.

Es una fotografía más centrada en el producto, con menos elementos alrededor y donde el plato tiene todo el protagonismo.

Tener este tipo de imágenes es especialmente útil cuando el restaurante necesita mostrar de forma clara su propuesta gastronómica en la web, redes sociales o diferentes piezas de comunicación.

Planos detalle y fotografía macro

A eso sumo planos detalle y, siempre que el producto lo permite, un primerísimo primer plano.

Para estos últimos me gusta especialmente trabajar con lente macro. Acercarnos permite mostrar texturas, ingredientes y pequeños detalles que muchas veces pasan desapercibidos en una fotografía más abierta: la piel de un tomate, una salsa, el punto de cocción o la terminación de un plato.

Son imágenes que no necesariamente explican el plato completo, pero aportan una mirada más sensorial y ayudan a generar variedad dentro del banco de fotografías.

Tomas de acción: manos, personas y momentos

También me gusta sumar fotografías donde aparezca la acción: unas manos terminando un plato, alguien sirviendo, cortando, llevando un plato a la mesa o interactuando con él.

Incorporar personas, aunque no necesariamente veamos sus caras, cambia por completo la sensación de la imagen. Nos permite mostrar el plato dentro de una situación real y sumar movimiento.

Varios platos en una misma imagen

Además de fotografiar cada plato individualmente, me gusta reunir varios de los platos seleccionados en una misma mesa.

Estas fotografías ayudan a mostrar la propuesta gastronómica como un conjunto y permiten construir imágenes más abundantes, donde diferentes formas, colores y texturas conviven dentro de una misma escena.

También son especialmente útiles para tener una imagen más general de la carta y sumar variedad al banco de contenido. Podemos trabajar la mesa de forma más ordenada o generar una situación que se sienta más espontánea, dependiendo de la identidad del restaurante y de lo que queramos comunicar.

El plato antes de llegar a la mesa

Dependiendo del restaurante y de lo que el cliente quiera comunicar, la historia de un plato puede empezar mucho antes de que llegue terminado a la mesa.

Podemos fotografiar el producto en su estado original, los ingredientes con los que se trabaja, las manos que los preparan y diferentes momentos dentro de la cocina. Un ingrediente antes de ser cocinado, una preparación en proceso o el gesto final antes de que el plato salga al salón también forman parte de la historia.

En algunos restaurantes tendrá sentido poner casi todo el foco en el resultado final. En otros, el producto, la cocina o la manera de trabajar pueden ser una parte fundamental de su identidad y vale la pena incorporarlos a la producción.

Por eso no planteo todas las sesiones de fotografía gastronómica de la misma manera. Antes de definir qué imágenes vamos a hacer, me interesa entender qué distingue al restaurante y qué quiere contar.

Si el origen del producto es importante, podemos mostrarlo. Si la cocina abierta es parte de la experiencia, podemos entrar en ella. Si detrás de un plato hay una técnica o un proceso particular, podemos registrarlo.

Así, la fotografía no se limita a mostrar cómo se ve el plato terminado, sino que también puede contar todo lo que sucede antes de que llegue a la mesa.

Fotografiar un restaurante es más que fotografiar platos

Aunque el producto tenga mucho peso, cuando fotografío un restaurante me interesa que las imágenes también permitan entender dónde sucede todo.

El espacio, las mesas, la cocina, las personas que trabajan ahí, el servicio y los pequeños detalles forman parte de la experiencia tanto como los platos.

En este proyecto necesitábamos registrar también la fachada y el espacio. En otras producciones podemos sumar el equipo trabajando, momentos de servicio, retratos, procesos dentro de cocina o detalles particulares del lugar.

Qué fotografiar depende siempre de qué necesita comunicar cada restaurante.

Si el objetivo es generar un banco de imágenes para sostener la comunicación de una marca durante varios meses, mi recomendación es pensar la producción como un conjunto: producto, espacio, personas, procesos y detalles.

De esta manera las fotografías no muestran solamente qué se puede comer, sino también qué tipo de lugar es.

Cómo organizar el tiempo durante una sesión de fotografía gastronómica

La planificación previa es una parte importante de mi trabajo como fotógrafa gastronómica.

Antes de una sesión intento definir qué necesitamos fotografiar, cuáles son las prioridades y cuánto tiempo podemos dedicarle a cada parte.

También es importante coordinar los tiempos con cocina. Los platos tienen que llegar en buenas condiciones y, al mismo tiempo, el equipo necesita poder seguir trabajando con normalidad.

Por eso tener una lista de fotos definida previamente ayuda muchísimo durante la jornada.

Si tenemos una sesión corta, probablemente prioricemos los platos principales y algunas imágenes del espacio. En una jornada más extensa podemos incorporar personas, procesos, servicio, bebidas y diferentes situaciones dentro del restaurante.

No hay una cantidad de fotografías o platos que funcione igual para todos los proyectos. La producción se plantea según el espacio, la carta, las horas disponibles y, sobre todo, el uso que el restaurante va a darle después a las imágenes.

De Madrid a Buenos Aires

Durante 2025 y 2026 trabajé fotografiando restaurantes y hoteles en España, Portugal y Argentina. Este proyecto para Guía Repsol fue parte de ese recorrido y me permitió trabajar con restaurantes muy diferentes entre sí, entendiendo qué hacía particular a cada lugar y cómo traducirlo en imágenes.

Actualmente trabajo como fotógrafa gastronómica en Buenos Aires, desarrollando producciones para restaurantes, cafeterías y proyectos vinculados a la hospitalidad.

El criterio sigue siendo el mismo: antes de fotografiar, entender qué representa al lugar.

A veces será un plato. Otras, un producto tan sencillo como el tomate de Pepa. También puede ser una persona, una cocina abierta, una barra, una forma particular de servir el café o un detalle del espacio.

A partir de ahí planificamos qué necesitamos fotografiar y cuánto tiempo requiere cada parte de la producción.

El objetivo no es simplemente volver de una sesión con muchas fotos, sino construir un banco de imágenes que represente al restaurante y pueda acompañar su comunicación en el tiempo.

Fotografía para restaurantes en Buenos Aires

Realizo producciones de fotografía gastronómica para restaurantes, cafeterías y hoteles en Buenos Aires.

Cada producción se planifica según las necesidades del proyecto y puede incluir fotografía de platos y producto, espacio e interiorismo, equipo y retratos, cocina y procesos, servicio y detalles.

Si estás planificando una nueva apertura, un cambio de carta o necesitás renovar el banco de imágenes de tu restaurante, podés conocer más sobre mi servicio de fotografía para restaurantes en Buenos Aires o escribirme para contarme sobre el proyecto.

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