Subís la misma foto a las dos apps. En una entra sin problema, en la otra te la rechazan sin explicación clara. No es un error tuyo: PedidosYa y Rappi piden cosas distintas, y no coinciden en casi nada.
Acá está lo que pide cada una, por qué una foto que sirve para una no sirve para la otra, y en qué casos conviene resolverlo con el celular y en cuáles no.
Qué medidas y formato pide cada app
PedidosYa
Resolución: mínimo 720×540 px, ideal 1242×933 px
Formato: JPG o PNG, hasta 6 MB
Orientación: horizontal
Aprobación: validación automática y después revisión de un equipo editorial que aprueba, edita o rechaza
Rappi
Resolución: 992×676 px
Formato: PNG Orientación: horizontal
Logo y portada: logo desde 360×360 px, portada horizontal
Aprobación: carga directa desde el Portal Partner
La diferencia más importante no es el número: es que PedidosYa tiene una persona mirando tus fotos después de que el sistema las acepta. Que la foto entre no significa que quede publicada.
Por qué la misma foto no sirve para las dos
Mirá las dos resoluciones ideales: 1242×933 y 992×676. La primera es una proporción 4:3, la segunda es casi 3:2. Son rectángulos distintos.
Eso significa que si fotografiaste el plato justo, encuadrado prolijo para una de las dos, al adaptarlo para la otra vas a tener que recortar. Y ahí perdés un borde del plato, o te queda un aire raro arriba que hace que el producto se vea chico.
La solución es de shooting, no de edición: fotografiá con más aire del que te parece necesario alrededor del plato. Encuadre amplio, producto centrado. Después, del mismo archivo salen las dos versiones sin que ninguna quede recortada de más.
En la práctica: un archivo bien tomado, exportado a 1242×933 en JPG para PedidosYa y a 992×676 en PNG para Rappi. Dos exportaciones, una sola foto.
Qué rechaza el equipo editorial de PedidosYa
Los motivos de rechazo más comunes son siempre los mismos cinco:
- Foto vertical. Las dos apps piden horizontal, sin excepción. Y la mayoría de las fotos que ya tenés están tomadas para Instagram, o sea verticales o cuadradas.
- Fondo con distracciones. Mantel estampado, otras mesas de fondo, una mano entrando en cuadro, el borde de una bandeja. Todo lo que compite con el plato.
- Plato descentrado o cortado. El producto tiene que estar entero y en el centro.
- Luz mezclada. Si tenés luz natural entrando por la ventana y al mismo tiempo los tubos del local prendidos, el color de la comida sale mal: la carne se ve gris, el amarillo del queso se va a verde. Es el error más difícil de detectar en la pantalla del celular y el más fácil de ver en la app.
- Resolución baja o zoom digital. Alejate y acercate con los pies, no con el zoom.
Fondo, luz y ángulo: lo que piden y lo que funciona
Las recomendaciones de las dos apps van en la misma dirección: fondo neutro y luz pareja. PedidosYa pide luz natural o iluminación uniforme. Rappi es más específico y suma buena iluminación, cámara de 12 megapíxeles como mínimo, y "evitar sombras fuertes y el uso del flash".
Está bien como consejo, pero conviene entender qué quiere decir esa última parte, porque leída así es confusa.
Cuando Rappi dice "no uses flash" está hablando del flash del celular. Y tiene razón: es una fuente de luz chiquita y dura, ubicada justo sobre el lente. Aplana la comida, quema el brillo de las salsas y tira una sombra dura contra la pared de atrás. No hay plato que sobreviva a eso.
Lo que no dice, porque está escribiendo para alguien con un teléfono en la mano, es que la luz de flash bien usada (un equipo de estudio con un difusor, rebotada) es justamente la forma más confiable de conseguir la iluminación pareja y sin sombras duras que piden dos renglones antes.
Así que la regla corta, según con qué estés fotografiando: con celular, flash nunca, mejor acercar el plato a una ventana. Con equipo, flash casi siempre.
Lo aclaro porque me lo preguntan seguido, con la guía de la app en la mano: yo sí uso flash, en casi todas las sesiones. Lo que cambia es cómo. No apuntado al plato desde la cámara, sino con difusión y medido, que es lo que te da esa luz pareja que las dos apps piden y que ninguna te explica cómo conseguir. Es la diferencia entre "no uses flash" y "no uses ese flash".
Y la ventaja práctica es la que más pesa en un menú largo: la luz de flash no cambia. La de la ventana a las tres de la tarde no es la misma que a las seis, y si fotografiaste cuarenta productos a lo largo de un día, se nota en el listado. Con luz propia, la foto número cuarenta se ve igual que la primera.
Sobre el ángulo, las dos apps y la práctica coinciden:
- Frontal para todo lo que tiene capas: hamburguesas, sándwiches, tortas, tragos.
- 45 grados, que es como lo vería el cliente sentado a la mesa, para la mayoría de los platos.
- Cenital, desde arriba, para lo plano: pizzas, bowls, ensaladas, todo lo que tiene los ingredientes a la vista.
Y lo más importante, que ninguna de las dos guías dice: lo que hace que un menú se vea profesional no es cada foto por separado, es que todas se parezcan entre sí. Mismo fondo, misma luz, mismo ángulo dentro de cada familia de productos. Cuarenta fotos buenas con cuarenta fondos distintos se ven peor que cuarenta fotos correctas y consistentes. En un listado, el ojo compara.
¿Hace falta un food stylist para fotos de delivery?
Para algunos productos no, y para otros es lo que hace toda la diferencia. Vale la pena entender qué hace exactamente, porque la palabra suena a algo más raro de lo que es.
Un food stylist no falsea la comida. Se ocupa de que el plato llegue a la cámara en su mejor versión real y de que siga estando bien diez minutos después: que el queso no se endurezca, que la lechuga no se marchite, que los ingredientes queden ordenados de manera que se entienda qué lleva el plato sin leer la descripción.
Y en delivery el argumento es más fuerte que en cualquier otro canal, porque la foto es el producto. En un restaurante el cliente ve el salón, huele la cocina, mira lo que le llevan a la mesa de al lado. En una app no ve nada de eso: ve una foto de trescientos píxeles y un precio. Esa foto tiene que hacer sola todo el trabajo de convencer.
Pero hay un límite, y es el que separa una foto que vende de una que te trae problemas: el plato de la foto tiene que poder salir de tu cocina un martes cualquiera. Si estilizás de más, ganás el click y perdés la reseña. Y en las apps la reseña pesa más que la foto.
Cuándo se justifica:
- Menús largos, donde hay que sostener el mismo nivel en cuarenta productos
- Hamburguesas, sándwiches y todo lo que se arma por capas y se desarma solo
- Ensaladas, bowls y verduras, que empiezan a caerse a los cinco minutos
- Postres, helados y cualquier cosa fría
- Categorías saturadas, donde tenés veinte competidores a un scroll de distancia y la foto es lo único que te distingue
Cuándo no hace falta: productos envasados, botellas, latas, todo lo que no cambia mientras lo fotografiás.
Hay un efecto práctico además del visual. En un menú de cuarenta productos, tener a alguien preparando el plato siguiente mientras se fotografía el anterior es la diferencia entre una jornada y dos. La sesión sale más barata con food stylist que sin él.
Vitrina, pastelería y panadería: el caso del café
Un café no vende platos, vende productos que además cambian de aspecto durante el día. Medialunas, tortas por porción, sándwiches de vitrina, café con leche.
Acá el error más común es fotografiar la vitrina entera. Llena se ve hermosa en el local, pero en una app el cliente ve un cuadradito de trescientos píxeles: no se entiende qué está comprando ni cuánto es una porción. Producto individual, sobre fondo neutro, siempre. Una porción, un plato, una taza.
Y un detalle que sirve: fotografiar todo el mismo día, temprano, antes de abrir. Es el único momento en que la vitrina está completa y el local vacío.
Cuándo alcanza con el celular y cuándo no
Te lo digo derecho, porque no todos los casos necesitan lo mismo.
Alcanza con el celular cuando el producto no se mueve ni se arruina: una botella, una lata, un producto envasado, un frasco de salsa. Ponelo cerca de una ventana, fondo liso, horizontal, y listo. No pagues por eso.
No alcanza en estos cuatro casos:
- Plato caliente. Tenés dos minutos antes de que la salsa se vea mal, el queso se endurezca y el humo desaparezca. Sin alguien que resuelva la luz de antemano y sin nadie que prepare el plato siguiente, el número doce ya no se parece al primero.
- Menú largo. Cuarenta productos hechos en distintos momentos, con distinta luz, nunca van a verse como un menú. Se ven como cuarenta fotos sueltas.
- Helado, frío o cualquier cosa que se derrita. No hay margen para probar.
- Cuando la foto no es solo para la app. Si la misma imagen va a ir a la carta impresa, a Instagram y a la web, necesita resolución, encuadres alternativos y un tratamiento de color que aguante los tres formatos. Ahí ya no estás resolviendo una foto de delivery: estás armando el banco de imágenes de tu marca.
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar en Instagram las fotos que subí a la app? Si las fotos son tuyas o las contrataste vos, sí, son tuyas y las usás donde quieras. Si la sesión la gestionó la app, preguntá antes qué derechos de uso te quedan: no siempre podés usarlas fuera de la plataforma.
¿Sirven las fotos que ya tengo en Instagram? Casi nunca, y por un motivo puramente técnico: Instagram es cuadrado o vertical, y las dos apps piden horizontal. Recortar una foto vertical a horizontal deja el plato cortado.
¿Cuántas fotos necesito? Para registrarte en Rappi, mínimo cinco productos con foto. En la práctica, empezá por los que más vendés y los que querés vender más. No hace falta fotografiar el menú entero de entrada.
¿Cada cuánto conviene renovarlas? Cada vez que cambia el menú, y una revisión general al año. Una foto de un plato que ya no se sirve igual genera reclamos y malas reseñas.
Fotos que además venden
Cumplir las especificaciones hace que la foto entre. Que la elijan entre otras diez del mismo listado es otra cosa: es luz, encuadre, styling y consistencia.
Y hay una cuenta que conviene hacer antes de decidir. La foto de un producto en una app se ve miles de veces por mes y trabaja sola, sin vendedor, sin salón y sin mozo. Es la única pieza de tu comunicación que está vendiendo a las once de la noche de un domingo. Sale una vez y queda ahí meses.
Si estás armando el menú de tu local en las apps, hago fotografía para restaurantes en Buenos Aires, sesiones de menú para delivery. Todos los productos con el mismo criterio, luz propia para que el último se vea igual que el primero, y los archivos exportados con las medidas de cada plataforma. Cuando el menú lo requiere, trabajo con food stylist.
Contame sobre tu negocio, cuántos platos necesitás, y armamos un presupuesto